Gabriel Matos reconoce un buen vino a kilómetros. No necesita degustarlo, le basta olerlo para saber de que uva proviene, en que viña se cultivó, cuánto tiempo duró su cosecha y hasta deduce la fábrica que lo envasó. Y es que con el pasar de los años adquirió una técnica poco común, que consiste en oler para saber y esto lo aprendió solo observando. Nunca estudio para ser catador, como él dice prefiere la práctica porque es la que más te enseña.
Y es que resulta impresionante saber como este hombre a pesar de no ser erudito en otros temas, para él el vino es su pasión, un arte que solo lo describe como el paraiso, no le importa tener mucho o poco él es felíz oliendo su vino.


No hay comentarios:
Publicar un comentario